Seamos como Cristo

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.” ~ Génesis 1:26 (RV1960, énfasis añadido)

Imagen y Semejanza

Cuando Dios nos creó en compañía del Espíritu Santo y Jesucristo (La Trinidad), en adición a crearnos con un propósito ya establecido desde antes de la fundación del mundo, también nos creó con un valor inigualable. Ese valor lo podemos ver cuando Dios decide crearnos a su imagen y semejanza.

Perla preciosa

El ser humano es distinto al resto de la creación. Somos seres tripartitas, esto quiere decir que el ser humano tiene tres partes esenciales: cuerpo, alma y espíritu. Poseemos la imagen y semejanza divina. Somos seres morales, cuya inteligencia , percepción y determinación  propia exceden las de cualquier otro ser creado.

Dios nos otorgó aptitudes y cualidades tales como la razón, la personalidad, el intelecto, la capacidad a relacionarnos, escuchar, ver y hablar. Y esto para que tuviéramos la naturaleza y carácter de Cristo.

Debe ser el anhelo de todo creyente, en especial todo aquel que desea ser usado por Dios en áreas de liderazgo, poseer el carácter de Cristo. Debemos manejar las situaciones de nuestras vidas y tratar a otros de la misma manera que Jesús lo haría. Jesús es nuestro mayor ejemplo. Su palabra nos dice en 1° Pedro 2:21: “Para esto fueron llamados, porque Cristo sufrió por ustedes, dándoles ejemplo para que sigan sus pasos.” Ésta, amados hermanos, debe ser nuestra mayor meta. Y si lo crees la alcanzarás…Dios te acepta tal cual eres, pero no quiere dejarte en ese mismo estado. Él quiere llevarte a la estatura del varón perfecto que es Cristo Jesús.

Oración a Imagen y Semejanza

De igual manera, Dios nos creó para ser agentes de su reino, para gobernar y someter el resto de la creación; incluyendo las agresivas fuerzas del enemigo que invaden nuestro caminar. Sí, nosotros los Hijos de Dios, tenemos el poder, la autoridad y el dominio para someter a todo espíritu maligno. El problema es que muchas veces no ejercemos esa autoridad. Más adelante hablaremos de esto.

Es tiempo de que nos agarremos fuertemente a nuestra identidad en Cristo, que comencemos a creer en sus promesas y a caminar en sus estatutos. Que cada día que pase nos asemejemos más y más a Él. Que el fruto del Espíritu sea manifestado en nosotros para poder ser agentes de cambios…agentes del reino de Dios. Dios les bendiga.

Hija del Altísimo,

Bessie

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