El momento de la verdad

Buenas mis amados hermanos, Dios les bendiga. ¿Cómo van con la lectura y estudio de la Palabra? Si se ha atrasado un poco, no se preocupe, no hay nada más hermoso que la gracia de Dios. Aún así les exhorto a que no se rindan, más bien continúen. Pueden tratar de ponerse al día durante los fines de semanas y al finalizar cada estudio yo siempre les doy un tiempo adicional para aquellos que se atrasaron y para yo prepararme para el próximo estudio. Simplemente, perseveren en el estudio de la Palabra. Bueno, hoy nos encontramos en el capítulo 12 y las versiones son:

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En este capítulo suceden 3 eventos importantes: La Pascua, la muerte del primogénito y el éxodo. La Pascua constituía un juicio para todos los dioses de Egipto y era la proclamación definitiva del poder de Dios. Fue originalmente celebrada por aquellos que estaban por ser liberados por su obediencia al Dios del pacto (un poco más de esto más adelante) y sirvió como una dramática prueba final de la presencia y protección de Dios. Hoy día continúa esta celebración ya que fue mandato de Dios que fuera celebrada año tras año como recordatorio para aquellos que fueron liberados y para todos sus descendientes. La Pascua se celebra en el mes de Nisán (marzo-abril) y marca el inicio del nuevo año porque representa el comienzo de una nueva vida para Israel como pueblo. También representa liberación y un nuevo comienzo y constituye la anticipación de Cristo, el Cordero de Dios, nuestro redentor.

Luego de esto, a la media noche, Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto incluyendo el ganado. Esta plaga hirió directamente a Faraón y es aquí cuando él les pide a los que hebreos que se marchen, pero no sin antes solicitar una bendición en la cual está reconociendo que el Dios de los hebreos era Dios y que él y los dioses de Egipto habían sido derrotados. Es aquí que llega el momento de la verdad, donde aproximadamente 1.5 a 2 millones de personas después de estar cautivos por 430 años (estos 430 años son desde la emigración de la familia de Jacob hasta la época del éxodo) salen de Egipto con grandes bendiciones ya que los egipcios le dieron de cuanto los israelitas le pedían. Una vez más los israelitas pudieron ver que Dios estaba con ellos y su protección estaba sobre ellos.

Versículo de reflexión:

“Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.” ~ Éxodo 12:13

Antes de Dios liberar a los israelitas, Él les dio unas instrucciones especificas donde tenían que sacrificar a un cordero sin defecto, macho y de un año y con la sangre del cordero debían marcar los dinteles de las puertas de sus casas (tiendas) para que cuando el ángel de la muerte pasara y viera la sangre siguiera de largo. La sangre en estos dinteles diferenciaba a los egipcios del pueblo de Dios. Lo que me llama la atención de esto es que los israelitas creyeron en Dios y le obedecieron aunque las instrucciones eran un poco fuera de lo común. Esta obediencia les salvó la vida y los liberó de tantos años de opresión y esclavitud. Esa sangre representaba protección. Inevitablemente tuve que tomar un minuto para reflexionar en las veces que Dios me ha dado ciertas instrucciones que son fuera de lo común y dudo si realmente es Dios quien me está dando esas instrucciones. Debo solo creer y obedecer tal y como lo hicieron los israelitas.

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En otra nota, no debemos olvidar que Jesús es el Cordero perfecto que derramó su sangre para limpiarnos de nuestros pecados y darnos salvación. Es a través de su sangre que recibimos seguridad y protección en contra del maligno. De la misma manera que los israelitas por fe aplicaron físicamente la sangre del cordero en sus puertas…de la misma manera nosotros por fe recibimos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador y su sangre es aplicada espiritualmente a nuestros corazones y nuestras vidas. Como resultado somos liberados de la muerte y la oscuridad. Jesús es nuestra Pascua.

Oración:

Padre, te damos gracias por tu Hijo, el cual vino a este mundo a morir por nosotros para limpiarnos de nuestros pecados y darnos vida eterna. Es por la sangre preciosa del Cordero Inmolado en la cruz que hoy tenemos acceso directo a Ti. Gracias por tu protección y por tu infinito amor. Permite que no dudemos cuando nos des instrucciones que parezcan poco comunes y que seamos como los israelitas creyendo y obedeciéndote.  En el nombre poderoso de Jesús, Amén.

Guía de estudio:

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Éxodo – Capítulo 12

Que tengan todos un lindo día y nos vemos aquí mañana con el capítulo 13. Dios les bendiga.

Hija del Altísimo,

Bessie

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