No temas…Jehová está contigo

Buenas mis amados hermanos, Dios les bendiga. Ya es viernes y hoy nos encontramos en el capítulo 14. En el capítulo anterior vimos como a través de una columna de nube y de fuego, el Señor condujo a Israel desde Sucot hasta el desierto de Etam, al oeste del Mar Rojo para sacar a su pueblo de Israel. Hoy estudiaremos que sucedió cuando el pueblo de Israel se encuentra “atrapado” ya que frente a ellos solo hay agua, agua, agua y detrás de ellos Faraón y su ejército. Las versiones de hoy son:

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Después de la plaga de los primogénitos, Faraón había dejado ir al pueblo de Israel. Sin embargo, su verdadero carácter no tardó mucho en volver a salir y se arrepintió de haber tomado esa decisión. Es por esta razón que él junto a 600 de sus hombres se dan a la tarea de ir tras el pueblo de Israel. Es aquí cuando la historia llega a un punto de decisión intensa. Israel se encontraba en una encrucijada: tenían el Mar Rojo de frente y a Faraón y su ejército detrás…en otras palabras estaban “atrapados”. Por este motivo el pueblo tiene que tomar una decisión: rendirse, combatir o confiar en Dios. Lo que está pasando es que una vez más Dios quiere probarle a Egipto que Él es Jehová, el único y verdadero Dios. Dios estaba por demostrar una vez más que Él el Gran Yo Soy.

Durante una tensa noche la presencia del Señor guardó a Israel del ejército egipcio. Algo que me llama mucho la atención es que tan pronto los egipcios comenzaron a perseguir al pueblo de Israel, la columna de nube y fuego se posicionó detrás del pueblo. Ésta servía como una barrera de protección. No cabe duda que el Señor protegía a su pueblo. Cuando ellos llegan frente al Mar Rojo al ver que no tenían para donde más ir temieron y comenzaron a reclamarle a Moisés el porque él los sacó de Egipto si iban a morir y preferían ser esclavos que morir. Es aquí cuando Moisés clama a Dios y Él le dice que utilice la vara que está en su mano extendiéndola sobre el mar y en el más maravilloso acto redentor de la época del Antiguo Testamento Dios abrió el mar para que su pueblo pudiera cruzarlo a salvo y en seco. Una vez cruzaron y con los egipcios detrás de ellos, Moisés extiende su mano nuevamente y el mar volvió a su normalidad cubriendo así todo el ejército egipcio. Los enemigos de Israel perecieron.

A través de este acto redentor, el pueblo de Israel pudo entender no solo que Dios era Jehová de los Ejércitos sino que Él estaría siempre con ellos guiándolos y protegiéndolos. El pueblo creyó en Él y le temieron (temor reverente), confiaron y le obedecieron.

Versículos de reflexión:

“Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.” ~ Éxodo 14:13-14

Cuando el pueblo de Israel se vio atrapado entre el Mar Rojo y el ejército de Egipto tuvieron gran temor. No es para menos. En la mente finita de ellos su primer pensamiento fue muerte. Si somos sinceros con nosotros mismos, nosotros tenemos mucho en común con los israelitas. En muchas ocasiones nosotros dejamos que el temor se apodere de nuestros corazones y de nuestras mentes y esto lo que hace es que nos paraliza. Sin embargo, en estos versículos vemos que Dios peleará por ellos y que no deben temer. De igual manera Dios pelea por nosotros y no debemos de tener. Dios es el mismo ayer, hoy y siempre.

Amados hermanos, cuando usted se encuentre paralizado por el temor sepa usted que usted no está solo. Dios está con usted, trabajando y peleando por usted. Debemos creer en esta verdad. Aunque nuestros ojos no puedan ver a Dios, aunque no puedan ver concretamente que Dios está trabajando…nunca piense que Dios lo ha abandonado y que no está trabajando ni interesado por lo que usted está pasando. Clame a Dios como lo hizo el pueblo de Israel y verá a Dios revelársele a su vida de una manera poderosa. El Señor le dice hoy “No temas, Yo estoy contigo”.

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Oración:

Padre, te damos gracias porque sabemos que en esta constante batalla contra el miedo y el temor no estamos solos, Tú estás ahí. Nunca nos abandonas, nunca nos dejas. Danos la fortaleza y el coraje para mantenernos firmes y sin temor ante la batalla reconociendo que Tú peleas por nosotros. Ayúdanos a creer en tu Palabra y en tus promesas. Cuando el temor toque a nuestra puerta, no lo dejes entrar y si encontrases una pizca en nuestros corazones échalo fuera en el nombre de Jesús. Nosotros somos libres de todo temor para poder vivir una vida abundante en Ti. En el nombre poderoso de Jesús, Amén.

Guía de estudio:

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Éxodo – Capítulo 14

Tengan todos un hermoso fin de semana. Dios los guarde y proteja. Nos veremos el lunes con el capítulo 15.

Hija del Altísimo,

Bessie

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