Maná del cielo

Hola mis amados hermanos, Dios les bendiga. Hoy nos encontramos en el capítulo 16 de nuestro estudio del Libro de Éxodo. En este capítulo vamos a ver la provisión de Dios para su pueblo. Las versiones de hoy son:

Un mes y medio después de Dios haber sacado a los israelitas de Egipto llegan al desierto de Sin con un gran propósito. Dios ya les había demostrado que Él estaba con ellos, que era su guía y protección. En el capítulo de ayer, Dios se les reveló como Jehová Rapha (El Sanador) y hoy se les revelará como Jehová Jireh (El Proveedor).

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Una vez en el desierto el pueblo comienza a murmurar contra Moisés y Aarón ya que no tenían nada que comer. Ellos estaban pensando que aunque eran esclavos en Egipto habían recibido buena alimentación y ahora que se encuentran en el desierto sin nada que comer se les hizo muy fácil olvidar la bondad de Dios y lo que habían sufrido en Egipto y comienzan a quejarse. Es aquí cuando Dios decide probar a su pueblo para ver si cumplen con su voluntad o no.

Dios comienza a proveerles el alimento, el maná del cielo diariamente. El suministro llegaba todas las mañanas de acuerdo al plan de Dios y no podía ser almacenado para un uso futuro, excepto en el día de reposo. Ellos debían recoger solo lo indicado por Dios. Dios le estaba demostrando a su pueblo su capacidad de proveer para suplir las necesidades de su pueblo. Cada familia recibía lo que necesitaba para alimentar a todos. De este maná se alimentó el pueblo por un período de 40 años y no le faltó la provisión ni un solo día.

Como recordatorio de esta provisión, Dios ordenó al pueblo a conservar una muestra del maná  para mostrar a las futuras generaciones lo que Dios había provisto para su pueblo en el desierto. Este maná más que una muestra de la provisión de Dios, era una señal del pacto.

Versículo de reflexión:

“Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no.” ~ Éxodo 16:4

Jehová proveyó por 40 años para el pueblo de Israel, y durante el proceso probó al pueblo para ver si seguían la voluntad de Dios. El Dios de Israel es el Dios de todos nosotros. Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos de los siglos. De la misma manera que Dios proveyó para su pueblo, de esa misma manera Él provee para cada uno de sus hijos y también prueba si andamos bajo su voluntad. Demos gracias a Dios por su bondad infinita, su gran amor y por su provisión. Él es nuestro Jehová Jireh…nuestro proveedor.

Oración:

JEHOVÁ JIREHGracias Padre, por tu provisión diaria. Danos siempre el pan de cada día. Gracias por siempre cuidar de nosotros, por tu guía, por tu protección, por tu amor. Ayúdanos a siempre caminar bajo tu voluntad, pues no hay mejor lugar para estar. Cuando nos ataque la duda de lo poderoso que eres y de que eres nuestro proveedor y la murmuración y queja quieran entrar a nuestra corazón redargüyernos a través de tu Espíritu para no caer en eso y cometer el mismo error que el pueblo de Israel. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, Amén.

Guía de estudio:

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Éxodo – Capítulo 16

Que tengan un hermoso día y el Señor los bendiga.

Hija del Altísimo,

Bessie

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