Consagración de Aarón y sus hijos

Hola mis amados hermanos, Dios les bendiga. Llegó el viernes y hoy nos encontramos en el capítulo 29 de nuestro estudio. En el capítulo de ayer estudiamos que Dios escogió a Aarón y a sus hijos para ser los primeros sacerdotes del pueblo de Israel. Tenían la gran responsabilidad de cuidar del tabernáculo y de representar al pueblo de Dios ante Él. Sin embargo, tenían que pasar primeramente por una consagración, que significa literalmente “hacerlos santos”. El sacerdote tenía que ser hecho santo o separado enteramente para el servicio de Dios por medio de una ceremonia especial que discutiremos. Las versiones de hoy son:

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La consagración de Aarón y sus hijos no era tarea fácil, este proceso tenía que ver con la purificación de lo externo e interno de una persona y duraba 7 días. Consistía de varios requerimientos como lavarlos con agua, vestirlos, ungirlos, sacrificios de animales, ofrendas para la limpieza de pecados, holocaustos, consagración del altar, entre otros.

Una de las ofrendas más importantes era la ofrenda por el pecado, también llamada ofrenda por la culpa, que era presentada por los pecados cometidos sin intención o intencionalmente para los cuales no había restitución posible. La culpa del pecado era simbólicamente transferida de quien presentaba la ofrenda al animal a través de la imposición de manos. Entonces se sacrificaba al animal, y la culpa quedaba saldada. Por otro lado, el holocausto era un símbolo de la dedicación del nuevo sacerdote de Dios.

Un detalle importante sobre esta ceremonia de ordenación era que la sangre de un carnero se aplicaba sobre la oreja del sacerdote como una señal de que este solo escucharía la Palabra del Señor. También se aplicaba sobre el dedo pulgar de la mano derecha como una señal de que cumpliría con sus deberes como sacerdotes. Y por último, sobre el dedo pulgar del pie derecho como símbolo de que caminaría por senderos de justicia.

Versículo de reflexión:

“Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios.” ~ Éxodo 29:45

Oceano

El Señor habitaba en medio de su pueblo y les reafirmaba una y otra vez que Él era su Dios. De igual manera, Él habita en medio de nosotros sus hijos, en medio de nuestra alabanza, de nuestra adoración, en nuestros hogares, en nuestros matrimonios, en nuestros corazones y Él es nuestro Dios, el que pelea por nosotros, el que nos provee, el que nos sana, el que nos liberta…Él es nuestro todo.

Oración:

Padre, gracias te damos porque sabemos que Tú habitas en medio de nosotros y que siempre podemos contar con tu presencia. Gracias también te damos por tu hermoso hijo que fue el último sacrificio para limpiarnos de una vez y por todas de nuestros pecados y así poder entrar en tu hermosa presencia. Gracias porque a través de Él nos hace santos.

Guía de estudio:

Slide1

Éxodo – Capítulo 29

Espero tengan un fin de semana bendecido. Nos veremos el lunes.

Hija del Altísimo,

Bessie

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