¡Alerta! ¡Cuidado!

Buenas mis amados hermanos, Dios les bendiga. Hoy nos encontramos en el capítulo 2 de Hebreos donde leeremos sobre la grandeza sin igual de Jesús que hizo que el no creer en Él fuese una experiencia temible, sobre como la encarnación y crucifixión de Cristo hicieron majestuosa su superioridad y sobre todo como los sufrimientos de Cristo lo equiparon mejor para ayudarnos cuando sufrimos. Las versiones de hoy son:

El capítulo comienza con un alerta para nosotros los cristianos de ser cuidadosos para que no deslicemos y nos desviemos de lo que Él nos ha hablado. ¿Por qué el capítulo abre con tal alerta? Porque el mensaje que se está llevando es de suma importancia…es tan importante que Dios mismo lo ha hablado y confirmado por mucho tiempo. Este mensaje es el evangelio de la Salvación.

 

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El autor de Hebreos nos da este alerta pues si la desobediencia a una revelación transmitida por los ángeles era severamente castigada, la indiferencia a la salvación traída por Cristo recibe un mayor castigo. La grandeza de la salvación se confirma por tres hechos: (1) fue anunciada por el Señor, (2) nos fue confirmada por los apóstoles y por último (3) fue testificada por el ministerio del Espíritu Santo a través de milagros y reparticiones. Esto confirma que somos objeto del gran amor de Dios por cada uno de nosotros y cuando el pecado hizo imposible que nos acercáramos a Él, Él ya tenía planificado un plan mayor y extraordinario: la salvación a través de su hijo Jesús.

Al ser humano convertirse en esclavo del pecado y estar destinado a la muerte, el eterno Hijo de Dios aparece en la historia para extender misericordia sobre cada uno de nosotros, pagar TODAS nuestras deudas, cubrirnos con su gracia y salvarnos de la muerte. Él vino a ofrecer una vía para librarnos de la esclavitud y darnos el camino para acceder la presencia de Dios y darnos vida eterna.

Como podemos ver, estas verdades cambian la vida de todo aquel que esté dispuesto a escucharlas; pero debemos estar alerta, debemos ser intencionales ya que es muy fácil en el mundo en que vivimos alejarnos de estas verdades y más aún el compartir estas verdades con otros. No es fácil hoy día, llevar estas buenas de salvación y muchas veces preferimos conformarnos al mundo o caer en la complacencia. Sin embargo, éste no es un buen estado…hay mucho que perder si no estamos alerta y si no llevamos estas buenas nuevas de salvación al mundo. Son muchos los que se pierden y Dios nos ha dado a nosotros el poder y la autoridad para llevar ese gran mensaje de salvación. Abramos nuestra boca.

Finalmente, el capítulo concluye haciéndonos saber que Jesucristo era completamente humano al igual que nosotros para que así fuera nuestro Sumo Sacerdote piadoso y fiel ante Dios y así librarnos de nuestros pecados. Jesucristo experimentó cada sufrimiento que nosotros sufrimos, fue tentando de igual manera que nosotros somos tentados, sin embargo nunca pecó. ¿Por qué? Porque Él vino a este mundo con una misión y el amor que Él siente por usted y por mi le dio las fuerzas necesarias para no pecar y así poder llevar sobre sus hombros todos los pecados de la humanidad y cumplir con su misión y la tarea encomendada por el Padre. Bendito sea el Hijo de Dios.

Reflexión: ¿Estamos dispuestos a llevar ese gran mensaje de salvación? ¿Andamos siempre en alerta y con cuidado de no caer en la indiferencia a este gran mensaje? ¿Cómo te hace sentir el hecho de que Jesucristo pasó por todo lo que nosotros pasamos y fue tentado en cada área de su vida?

Oración: Padre, queremos darte gracias por tu infinito amor. Amor en su máxima expresión a través de tu hijo Jesucristo, el cual se hizo completamente hombre para padecer sufrimientos y ser tentado de igual manera que lo somos nosotros y poder ser el Sumo Sacerdote y Abogado de nosotros ante tu presencia. Si hay alguien que sabe por lo que nosotros pasamos es tu Hijo. Te damos gracias por limpiarnos de nuestros pecados y liberarnos de la esclavitud en la cual nos encontrábamos antes de conocer a tu Hijo. Gracias por la Salvación. Ayúdanos a siempre estar alerta y tener cuidado de no caer en la indiferencia o la complacencia. Queremos más de ti. De igual manera te pedimos que nos ayudes a llevar las buenas nuevas de salvación. Quita todo miedo, timidez y obstáculo que impidan que llevemos tu Palabra y que seamos luz en medio de las tinieblas. En el nombre de tu hijo amado…Amén.

Tengan todos un hermoso día y nos vemos aquí mañana con el capítulo 3. Dios les bendiga.

Hija del Altísimo,

Bessie

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